Cada persona busca hallar su camino hacia un estado de bienestar o va en busca de la felicidad. Muchas de las generaciones, más las de ahora, crecen y educan con la idea de que para ser feliz se necesita ir acumulando artículos o bienes materiales. Que la meta en la vida es conseguir una gran casa, un coche de lujo, un smartphone ultimo modelo o incluso cargar, ya sea, con joyas ostentosas o hasta animales exóticos. Hasta cierto punto considero que está idea no está errónea porque ¿a quién no le gusta vestir a la moda? o ¿darse buena vida? claro que eso conlleva a gastar en más de lo que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades básicas, pero considero que no está mal darse pequeños gustos de vez en cuando.
Sin embargo, el forjarse esta meta materialista te lleva a dejar de lado muchos aspectos de la vida que otros tantos buscan desesperadamente para conseguir ser felices. Con esto me refiero al amor, a buenas amistades, nuevas y mejores experiencias y a una familia. Siempre he sido de la idea que todas las personas que se te cruzan en el camino tienen un propósito hacia tu persona. Y generalmente te ayudan a conseguir esos pequeños detalles que desde pequeño has anhelado, como una buena amiga, la que a pesar de que no tengas la razón siempre te apoyará, un amor fugaz que te ablandará el corazón y te enseñará a pensar en el bienestar de la otra persona por encima del tuyo, a una mamá trabajadora que se de espacio para poder ver una película de chicas, a un hermano que, a pesar de siempre estar agarrándose del chongo contigo, esté dispuesto a golpear a aquel que te rompa el corazón.
Aunque ciertamente no todas las experiencias a las que te enfrentas deben ser necesariamente positivas ya que siempre te vas a encontrar con que una chica a la que le caes mal te haga la vida universitaria imposible, a una profesora que te haga ver que no lo sabes todo y tienes cosas por aprender, a una amiga que te haga ver tus errores aunque saber eso te duela, a pelearte con tus padres porque quieres hacer las mismas cosas que tus amigos porque están de moda y ellos creen que no hay que adelantarse ya que hay edad para todo, a un novio que es mal hablado y mal educado.
Cada una de estas experiencias te aporta algo que es de beneficio ya que cada experiencia mala te hace ver lo que definitivamente no quieres volver a vivir o a lo que no debes darle importancia para conseguir tu meta. Debemos recolectar todas esas buenas experiencias y atesorarlas como nuestra posesión más valiosa. Porque esas experiencias nos hacen ser quien somos.















